Berenice León / Covid-19: Historias de la fase 3

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“Covid-19: Historias de la fase 3”. 09/20 Berenice León @beniceleonmx 40 años. La conocí a finales de 2019, creo que justo por estas fechas, y de inmediato llegué a un acuerdo con ella: haría un registro fotográfico del proceso de maquillaje de las Catrinas que participarían en las actividades de celebración del día de los muertos, una popular festividad mexicana. Sí, porque Berenice es maquilladora y durante estas festividades suele tener bastante trabajo, un asunto que este año de #pandemia y #aislamientosocial parece estar en veremos. No obstante los ajustes impuestos por la #cuarentena, para ella y su familia la situación ha resultado aleccionadora: “Nos vino a cambiar para mejor, nos dimos cuenta que podemos vivir con poco en todos los sentidos, comida, dinero, energía”.

Berenice vive en la colonia #sanmiguelchapultepec de #cdmx con su esposo Arturo, su hija Ximena y su perrita Kokoa. Forman una familia muy atenta y agradable. Kokoa, algo reticente al inicio, terminó por aceptar mi presencia al cabo de 15 minutos, probablemente por influencia de la receptividad de Berenice y Arturo (siempre he dicho que las mascotas asimilan el carácter y las conductas de sus dueños). Desde el punto de vista familiar los efectos del #covid_19 y de las medidas tomadas para su control han sido diversos y considerables. Esta pareja, por ejemplo, ha asumido la #cuarentena desde su aspecto más positivo: “pensamos que a nuestra hija le ayudaría, pues viviría un poco nuestra infancia, qué no fue nada mala, sino una época donde se daba valor a lo verdaderamente importante, la familia”.

Ellos cumplen con todo el protocolo del caso e incluso han potenciado la higiene del hogar y evitan los lugares concurridos. Su apuesta es por la mejora en todos los sentidos, pues observan la crisis como “un cambio de era que hemos postergado y el resultado es esta ‘cosecha’, no queda de otra que cambiar o cambiar” y piden a quienes los escuchan “aportar energía de valor a nosotros y a nuestros semejantes”, mediante un proceso que consideran vital: “atendernos mentalmente, sanarnos y al mismo tiempo enfrentar con valentía la vida y la muerte”.