Coronalibro: ante el acecho del enemigo invisible

La presentación del proyecto colectivo Coronalibro y la exposición multimedia COVID-A en su website habla de éste como reflexión sobre los universos íntimos en los que nos alojamos a la luz de un virus potencialmente mortal, el SARS-CoV-2.

La dolencia o enfermedad generada por el síndrome respiratorio agudo grave coronavirus 2 se ha denominado COVID-19 y su rápida y abundante proliferación en los cinco continentes categorizó una de las pandemias más alarmantes de las últimas décadas y la primera del Siglo XXI, por lo visto. Si bien su letalidad no se registra tan alta como la de otros virus, su capacidad de esparcimiento y de contagio, así como la de mutabilidad, parecen ser superiores o por lo menos diferentes, de una forma considerable.

Como lo indica la presentación del proyecto, esta pandemia y las medidas sanitarias para el resguardo del contagio, en especial la cuarentena o el aislamiento social, nos han obligado a modificar nuestras rutinas y a confinarnos en nuestro hogar — o en el de algún pariente — “como único y último bastión”. Y en este refugio hemos tenido que reorganizar nuestra vida, no sin dificultades derivadas de la sorpresa, la incertidumbre y el temor ante el acecho de este enemigo invisible. En contraparte hemos rescatado algunas cosas esenciales, como el sentido de solidaridad y convivencia.

Horas creativas, ociosas, productivas, aburridas e inminentes, tal y como lo afirman los organizadores del proyecto, se han hecho parte de nuestra vida en pandemia, para impulsarnos en este encierro a la búsqueda de respuestas de toda índole, pero sobre todo relacionadas con nuestra situación y nuestra conducta en el mundo hasta la fecha y con las formas o vías que deberemos asumir para resolver el futuro, de cara a los cambios originados a consecuencia de esta nueva amenaza, que parece haber llegado para quedarse.

Todos vivimos las derivaciones del SARS-CoV-2, en la salud física y mental, en la economía, y en el ámbito de lo social. Hay quienes pudieron asumir la cuarentena, pero también quienes debieron permanecer en la calle por el cumplimiento de tareas esenciales o por necesidad de supervivencia económica. Ellos estuvieron expuestos, a conciencia o no. Es el caso del personal de salud que debió atender a los infectados, o de los periodistas, fotógrafos y videógrafos, que debieron cubrir los sucesos relacionados con el Covid-19. Este es un escenario que no debe obviarse ni olvidarse, pero que también hay que observar desde un panorama crítico positivo, y con esto quiero decir que lo saludable en estos casos es eludir la romantización del deber y del conflicto.

Esta pandemia dejará huellas y cicatrices, pero también enseñanzas. Habrá mudanzas significativas y reestructuraciones de pensamiento y de conducta; es lo mínimo deseado, siempre con apunte al sostenimiento de un bien estimable: el del derecho a la libertad y la autodeterminación. Lo contrario solo ratificaría la apreciación sobre el carácter irresponsablemente depredador del ser humano y sobre su imbecilidad fundamental.

Para contrarrestar el riesgo del cretino olvido también está un proyecto como el Coronalibro, que puede funcionar tanto en el ámbito público como en el privado, en el general y en el personal. En este proyecto participo con una fotografía y con un texto. La imagen es una representación del acecho y al mismo tiempo de la vulnerabilidad, bajo la potencia de la exégesis. El texto interpreta y recrea una visión sobre el conflicto y nuestro papel en su aparición.

Documentary work on COVID19 in Mexico City. March 2020.

Con acierto los organizadores estructuraron un proyecto de perfil global, que presenta un registro de “batallas personales que se convertirán en colectivas”, y esto no solo para dar una dimensión amplia de la realidad abordada, sino también para ajustarse a la propia naturaleza de la crisis: no debemos pensarla y vivirla sino como una advertencia a la humanidad en todas sus acepciones, como género, como conjunto y como condición.

Agradezco la convocatoria al proyecto y la selección de mis trabajos e invito a todos a aproximarse a este documento, que es, en última instancia, escenario revelador del tránsito humano por la pandemia, como se ha dicho, de lo individual a lo colectivo.

Ahora el Coronalibro tiene su edición impresa, que por el momento puede obtenerse solo en México, pero es posible adquirir la versión epub en el enlace y observar la exposición virtual al acceder a la página exposición multimedia COVID-A.